miércoles, 24 de marzo de 2010

Educación y lectura herramientas de cambio

Las personas son únicas e irrepetibles, en cada una de ellas anida un ser vivo que posee emociones, sentimientos y capacidades. Es imposible pensar e imaginar que las personas pueden ser iguales, iguales en tanto comportamientos & sentimientos o reacciones.

No pueden serlo en tanto sujetos, los hay altos, bajos, morrudos, pequeños, sensibles e insensibles. Las personas pueden ser iguales en tanto objetos, vistos como tales podemos concebir que las personas somos iguales ante la ley de la naturaleza. Esto es ante la vida y ante la muerte. Todos nacemos, todos morimos. Pero la vida, el paso entre ambos momentos de igualdad, nos hace diferentes.

También somos iguales ante la ley de los hombres. Somos iguales en el derecho, en la abstracción. La ley de los hombres, es una construcción humana que contiene los avatares propios de la convivencia de personas que no son iguales y por ende buscan una forma de organizarse para no matarse entre sí con reglas de convivencia llamadas derecho.

Podríamos decir que el derecho que escribimos, que aceptamos y por el cual llevamos a cabo las luchas políticas durante la historia en cualquiera de sus formas es una manera de buscar homogeneizar a las personas en algo que los iguale. Ya que las personas no somos iguales, somos cada una diferente y solo nos iguala la muerte, la idea del mismo derecho para todxs es lo que lo que nos puede igualar en la vida.

No todas las personas pueden acceder de igual forma al derecho, nos iguala el derecho y nos desiguala el acceso al derecho. No es solo una cuestión de poder la que no permite que las personas sean iguales en el acceso al derecho. Las personas sin poder han demostrado que solos o por intermedio de otros, pueden hacer valer lo escrito y por ende, tarde o temprano pueden acceder a sus derechos. No siempre es sencillo, pero no es imposible.

Lo que realmente puede garantizar que todas las personas puedan ser iguales en el acceso, es que cada persona en su capacidad única e irrepetible asuma por si mismo su condición de portador de derechos y con ellos sea libre de elegir su destino, su felicidad.

En definitiva que pueda vivir su vida, su camino inexorable a la muerte, con la libertad de ser libre por elección propia.Pocas cosas pueden contribuir a las personas a ser libres como la lectura y el conocimiento. El conocimiento no se adquiere naturalmente, se desarrolla y profundiza con ejercicio.
Por ello, nada mejor que promover que las personas accedan a la lectura y de su mano a las diferentes formas del conocimiento. En mi tarea de Concejal empezamos un desafío, el de promover la lectura en todas sus formas en cada ámbito de la ciudad.
Comenzamos, buscamos ser libres y podemos lograrlo.

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